Lo Fundamental - parte I
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Actualizado: hace 41 minutos
Seriedad de los dirigentes, posibilidad de desarrollar un proyecto, infraestructura, recursos institucionales.................palabras o frases que suenan bien, elementos que parecen fundamentales pero que, en el fútbol profesional contemporáneo no siempre son sinónimo de un buen proyecto deportivo. (Parte 1/2)

El talento y el liderazgo corren con otro peso específico a la hora de proyectos exitosos en el fútbol. Lo demás decora, embellece y redondea pero ningún proyecto de clubes o selecciones se hace grande sin un liderazgo consistente, capaz de explotar y/o de desarrollar el talento disponible.
Los ejemplos están constantemente a la vista de todos porque los resultados mandan. Sin embargo, la ausencia de buenos liderazgos sigue siendo una tendencia que se repite una y otra vez en el fútbol.
Veamos algunos ejemplos contemporáneos en selecciones nacionales. La estructura de competiciones, cada 4 años en Mundiales, marca una dinámica menos expuesta a factores de temporalidad más corta; cómo en los casos de clubes profesionales dónde el frenesí de múltiples competiciones vuelven más confusos los factores de casos con buenos liderazgos.
Argentina, Brasil, Chile y Croacia son casos que pueden ser bastante ilustrativos en cuanto a que en el fútbol profesional las fórmulas de éxito siempre tienen buenos liderazgos como uno de sus ingredientes fundamentales.
Argentina optó por Scaloni tras el fallido proceso de Sampaoli a cargo de Argentina en Rusia 2018. Un director técnico sin la experiencia y los pergaminos para una de las principales selecciones del mundo pero que bajo el modelo de un interinato inicial terminó encontrando una conducción con muy buen manejo y gran administración de la larga lista de talento que casi siempre dispone el fútbol argentino. El resultado deportivo ha sido óptimo. Todos los títulos que se le negaron a Messi en su primera etapa con la albiceleste hoy los tienen como campeones del mundo y bicampeones de América.

El talento en el caso de Argentina ha estado siempre disponible en los 8 mundiales transcurridos entre México 86 y Qatar 2022. Pero, la sequía de títulos que arrastraba Argentina desde la Copa América 1993, ya se transformaba en una deuda nacional para la tradición probablemente más pasional del fútbol mundial.
Un liderazgo simple, sin excentricidades, con una gran administración del talento y los siempre complejos egos; no sólo ordenó la casa y saldó la deuda de títulos para Argentina. Además, edificó en torno a la figura de Messi una dominancia deportiva que sigue vigente.
Brasil, que ya encaja 5 mundiales sin jugar una final; con el bochornoso 1-7 contra Alemania en semifinales de Brasil 2014 (como el mejor resultado de los pentacampeones del mundo desde el título en Corea-Japón 2002), rompieron la tradición carioca con el fichaje del italiano Carlo Ancelotti como Director Técnico, en una muestra ya medio desesperada por volver a la primera línea mundial.

Veremos si Neymar aparece o no en EE.UU 2026 y que tanto logra recomponer, el laureado Ancelotti, a un Brasil que recibió su último gran golpe de un tal Luka Modric en 1/4 de final de Qatar 2022.
Chile con mucho menos padece el cambio generacional tras la generación dorada (2 Copas América en 2015 y 2016) y por sobre todo una falta de liderazgo deportivo grave, ya con rasgos crónicos sin duda.
La falta de gol y volumen ofensivo, como gran déficit desde la fallida Eliminatoria a Rusia 2018, ha derivado en un equipo sin identidad. Últimos en la Eliminatoria sudamericana a EE.UU 2026 parece no ser un fondo suficiente para la Federación de Chile. Tras el desastre que significó el ciclo de Gareca en Chile, la federación ha decidido mantener la selección nacional con un Director técnico interino, que intenta aferrarse el puesto pero con evidentes carencias en el liderazgo deportivo. La fórmula argentina no ha sido efectiva en este caso y tampoco lo fue el fichaje de Gareca tras el éxito que tuvo con la selección peruana.
Al final, la tesis del liderazgo deportivo o la ausencia del mismo, tiene en Chile un ejemplo evidente de cómo un equipo puede degenerar desde un rendimiento top a nivel mundial hasta caer a ser los últimos de la Eliminatoria sudamericana.




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