Lo Fundamental - parte II
- 2 abr
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Actualizado: 8 abr
Grandes veteranos dejan sus selecciones por edad o por ciclos concluidos, pero en la mayoría de los casos a partir de decisiones consensuadas con los técnicos. Además, con reemplazos prometedores, o al menos dentro de una estructura con identidad futbolística, casos como Griezmann en Francia, Neuer en Alemania o Di María en Argentina son renuncias que podrían cuestionarse desde la calidad y vigencia de los jugadores pero con generaciones altamente competitivas, terminan siendo salidas naturales o poco traumáticas para los equipos nacionales.

Sin embargo, casos como el de Chile, dónde no hay demasiados nombres para el recambio generacional, llaman profundamente la atención. Cómo en un medio completo, ni siquiera se cuestiona la ausencia de Alexis Sánchez en la selección nacional. El tal vez, único líder natural, todavía vigente (Sevilla) de la generación dorada.
Es como si Croacia hubiese decretado hace 3 años la jubilación de Luka Modric del seleccionado nacional. Cómo que un líder vigente ya no tuviera nada que aportar al seleccionado de su país.
Para aumentar el sin sentido, Chile tampoco juega con un titular del mejor equipo sudamericano del momento (Flamengo) como Erick Pulgar. Auto marginación temporal, problemas personales o lo que sea, pero cuando no sobra, todo el talento disponible es necesario para edificar un proyecto deportivo próspero.
Las falencias de liderazgo del Director técnico interino Nicolás Córdova quedaron al descubierto en el Mundial Sub 20, jugado en Chile el 2025, con un deficiente manejo deportivo y comunicacional. Su gestión deportiva se ha caracterizado por un discurso muy crítico respecto del medio chileno en cuanto a recursos de todo tipo y varias disonancias en cuanto a jugadores convocados.
Hoy el seleccionado chileno deambula sin claridad, sin referentes que todavía tiene disponibles y sin la ruta de identidad futbolística mínima para poder recuperar un rumbo de desarrollo. La última goleada sufrida contra Nueva Zelanda es una muestra de que la tendencia como los peores de Sudamérica sigue en lo mismo.

El fútbol moderno sin un claro liderazgo en lo deportivo es fórmula segura de fracaso. Un equipo nacional, que exilia a su mayor talento, sin que nadie diga nada en toda la industria, es un equipo destinado al purgatorio de Dante; por olvidar que Luka Modric todavía juega por Croacia con 40 años.




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